Provocativo y seductor: el Flying Spur V8 S

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Probamos el Bentley Flying Spur V8 S, un referente en cuanto a lujo y refinamiento.
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Pocos coches te hacen sentir tan especial en carretera como este Flying Spur. Este es una de las versiones que, a nuestro entender, es el más equilibrado de la gama. Este es un coche ambiguo ya que es un coche perfecto tanto para conducir uno mismo como para que otros lo conduzcan por ti, mientras se disfruta de la travesía. El cuidado de los detalles es excepcional tanto por fuera como por dentro, dejando a una mera valoración subjetiva el color elegido para este elegante vehículo. La unidad probada montaba una larga lista de opciones con el único objetivo de aumentar la comodidad de todos sus ocupantes.

El modelo probado, el V8 S, pone bajo el pedal del acelerador 528 CV con los que poder mover el enorme coche con rapidez. Este motor, similar al que monta el Audi S8, ofrece unas impresionantes prestaciones sin ser un propulsor tragón. Las prestaciones son acordes a un coche de semejante potencia. Gracias al enérgico motor y al sistema de tracción a las cuatro ruedas, el Bentley es capaz de alcanzar los 100km/h en 4,9 segundos, una cifra muy respetable teniendo en cuenta los mas de 2,400 kilogramos de peso. Las diferencias dinámicas entre el V8 y el todopoderoso W12 no parecen ser suficientes como para justificar un precio y un consumo mucho mayores. Sólo en la velocidad punta, los motores de mayor cilindrada permitirán superar los 320 km/h. Con el V8 S la cifra disminuye a unos míseros 306 km/h…totalmente insuficiente.

El diseño exterior del Flying Spur es una amalgama de redondeados ángulos que buscan dotar al diseño final de una musculatura a la altura del corazón latiendo bajo el capó. Los faros y la rejilla frontal dejan claro que estamos ante un Bentley en todo momento. El chasis está dotado de una suspensión neumática con la que poder adaptar el comportamiento del coche, dependiendo de las necesidades del conductor. Con este vehículo se puede llevar un ritmo bastante elevado, sobretodo si estamos hablando de autopistas. Pero su peso es algo de lo que no te puedes olvidar en ningún momento pues las inercias de este mastodonte naranja harán que no siempre exprimas a fondo las capacidades del propulsor.

El interior del Flying Spur se puede clasificar como impresionante. Mires donde mires, siempre hay un bonito material dispuesto a alegrarte la vista o el tacto. Para la fabricación de este vehículo, se usan los materiales más nobles en cuanto a pieles y a maderas. Las opciones de configuración son interminables, Bentley pone a disposición de sus clientes una amplia lista de opciones para poder configurar el interior tal y como se desee. Todos los asientos tienen un mullido muy cómodo y aportan una sujeción optima en cualquier situación de conducción, en especial, los delanteros. Estos pueden ser calefactables, ventilados y además ofrecen opción de masaje. La fila trasera se puede configurar para dos o para tres ocupantes, y en todo momento hay mucho espacio para las piernas. Bajo las salidas centrales hay un mando extraíble con diversas funciones. Sirve para manejar el sistema multimedia de la plazas delanteras y el de las plazas traseras, para ver información como la velocidad a la que circula el vehículo y los datos del ordenador de viaje, para controlar la calefacción y ventilación de los asientos posteriores o para subir y bajar la persiana trasera. Un gadget destinado a aumentar el confort de los ocupantes de las plazas traseras, los auténticos protagonistas. El sistema de entretenimiento trasero cuenta con dos pantallas de diez pulgadas con un completo sistema de reproducción de audio y vídeo.

La pega más destacable del interior del Flying Sput es, sin duda, el equipo multimedia. Un sistema bastante antiguo en comparación a muchas de las alternativas de constructores alemanes, con sistemas mucho más intuitivos, mejores gráficos y un funcionamiento general mejor adaptado a las nuevas tecnologías. Uno de los extras más extravagantes y destacados, es el de la neverita tras el reposabrazos trasero. Presionando un botón se abre la puertecita de cristal que permite acceder a un espacio donde se sitúan dos copas y un hueco para colocar una botella de champagne de 75cl.

En definitiva, este es un coche con un precio que ronda los 230.000€ a los que se les debe sumar otra bonita cantidad de dinero para equiparlo al gusto del selecto cliente. Este Flying Spur cumple con muy buena nota las funciones de coche para conducir además de coche para ser llevado por otros. La tecnología del V8, incluyendo el conocido “Cylinder on demand” ofrece toda la potencia que se pueda necesitar y un consumo que evitará estar pendiente, en todo momento, del nivel de carburante. Bonito elegante y en este color, un coche muy llamativo aunque, quien se compre un coche así, no le va a importar mucho.

Valeo

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