Bosch sigue creciendo en semiconductores

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La electrificación y la conducción automatizada están impulsando este sector.
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Hoy en día, todos los automóviles utilizan semiconductores. Se trata de una tecnología clave en el mundo moderno y estos chips son componentes centrales de los sistemas eléctricos, incluidos los de los vehículos. Regulan la propulsión y el manejo del vehículo, le comunican al sistema de navegación que camino está llevando el vehículo y le indican al airbag que se despliegue cuando sea necesario. Con una experiencia de más de 45 años fabricando semiconductores, Bosch es hoy uno de los fabricantes de chips líderes en el mundo para aplicaciones de movilidad. “Es posible que los semiconductores lleven mucho tiempo existiendo, pero todavía tenemos que alcanzar su completo potencial. Estos componentes son clave para la movilidad de hoy en día, y es imposible imaginar automóviles sin ellos“, dice Jens Fabrowsky, miembro de la dirección ejecutiva de la división Automotive Elecronics de Bosch. En 2016, todos los vehículos de nueva matriculación en el mundo equipaban de media más de nueve chips de Bosch. “Cuando se trata de semiconductores para automóviles, tenemos una ventaja singular: Bosch es la única empresa que opera tanto en la industria automotriz como en la de semiconductores“, dice Fabrowsky. En 2018, cada vehículo nuevo contaba con semiconductores por un valor de 370 dólares (fuente: ZVEI) y, gracias al aumento de la electrificación y la automatización, se espera que la demanda de chips en los vehículos aumente en los próximos años.

 La disciplina definitiva: semiconductores para la industria de la automoción

El mercado mundial de semiconductores tiene un valor de miles de millones: la compañía de investigación de mercados Gartner espera que las ventas mundiales de semiconductores alcancen los 451.000 millones de dólares en 2018. Solo en 2019, el mercado habrá crecido a una tasa anual de más del 5 por ciento (fuente: PwC). “El negocio de semiconductores de Bosch está creciendo más rápido que el mercado“, dice Fabrowsky. En este mercado, la disciplina definitiva es fabricar chips para vehículos. Desde los años 70, cuando Bosch comenzó a equipar los automóviles con sus circuitos integrados de aplicación específica (ASIC), la empresa ha estado haciendo que los vehículos sean inteligentes. En un automóvil, los chips están expuestos a fuertes vibraciones y a temperaturas extremas que van desde muy por debajo de cero, hasta muy por encima de los 100 grados centígrados. Esto requiere estándares más altos para la resistencia de estos componentes especiales. El desarrollo de semiconductores que puedan resistir estos esfuerzos durante toda la vida útil de un vehículo, es un proceso intensivo. Aquí es donde Bosch aprovecha su doble rol especial: mientras que otras compañías pueden procesar la información recopilada a partir de semiconductores, Bosch también puede aplicar su profunda comprensión de los principios físicos que operan en los chips, cómo recopilar los datos y, finalmente, integrarlos en los sistemas del vehículo. “Nuestra amplia experiencia en semiconductores nos ayuda tanto a desarrollar nuevas funciones automotrices como a mejorar constantemente los chips“, dice Fabrowsky. Bosch posee más de 1.500 patentes y solicitudes de patentes para ingeniería y fabricación de sus semiconductores.

La electromovilidad y los sistemas de asistencia al conductor potencian la demanda.

La cartera actual de semiconductores de Bosch se centra en los sistemas microelectromecánicos (MEMS), ASICs para ECUs de vehículos y semiconductores de potencia. Sin estos últimos, no habría vehículos híbridos o eléctricos, ya que regulan el motor eléctrico y se aseguran de que la batería se use de la manera más eficiente posible. “La electrónica de potencia para vehículos híbridos y eléctricos es un motor de crecimiento para Bosch“, dice Fabrowsky. Además de la electrificación, el fuerte crecimiento continuo en la demanda de sistemas de asistencia al conductor garantiza que más semiconductores con cada vez más funciones se estén equipando en los automóviles. Los chips con “inteligencia” incorporada, conocidos como ASIC, se adaptan a una aplicación particular; por ejemplo, indicando a los airbags del vehículo cuando deberían desplegarse. Estos chips controlan, además, el manejo para garantizar un viaje consistente y seguro. También aumentan la señal medida de los sensores de radar, de modo que la advertencia de proximidad funcione siempre de manera fiable. “El progreso en microelectrónica es lo que hizo posible, en primera instancia, el desarrollo de los sistemas de asistencia y la conducción automatizada“, dice Fabrowsky. Los sistemas MEMs de Bosch son los órganos sensoriales de los vehículos modernos. Proporcionan a las ECUs información importante con respecto a su manejo; por ejemplo, si el vehículo está frenando o acelerando, o si está derrapando sobre una superficie lisa. El Programa de Estabilidad Electrónica, ESP, utiliza esta información para mantener a los coches, camiones y motocicletas de manera segura en la calzada y en su carril.

Los sensores MEMS les dicen a los corredores cuántas calorías están quemando

Como una tecnología clave para el Internet of Things (IoT), los semiconductores de Bosch tienen aplicaciones que se extienden más allá del mundo de los vehículos. Los sensores de la compañía se pueden encontrar en más de la mitad de los teléfonos inteligentes del mundo, y son indispensables para medidores de actividad, drones, consolas de juegos y aplicaciones para smart homes. Cuando se trata de sensores MEMS, Bosch es, a la vez, pionero y el principal fabricante del mundo. Hace más de 20 años, el proveedor de tecnología y servicios desarrolló la técnica de microfabricación, conocida mundialmente como el “proceso Bosch”, utilizada para fabricar estos semiconductores.

Mil millones de euros para una de las fábricas de obleas más avanzadas de Europa

Bosch está respaldando su estrategia de crecimiento para semiconductores con la inversión más grande en la historia de la compañía: está invirtiendo unos mil millones de euros en una nueva fábrica de obleas en Dresde, que se prevé que comience a fabricar obleas de 300 mm a partir de 2021. Comparada con las obleas de 150 mm convencionales y las de 200 mm, la tecnología de 300 mm ofrece mayores economías de escala. Hasta 700 empleados participarán en el proceso altamente automatizado de fabricar estos chips, trabajando para planificar, administrar y monitorizar la producción. Después de Reutlingen, la planta de Dresde será la segunda fábrica de obleas de Bosch en Alemania. Con ella, la compañía aspira a ampliar su capacidad de fabricación y, de esta forma, aumentar su ventaja competitiva en los mercados mundiales.

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