Consejos Quadis para mantener mejor el coche en invierno

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Importante tanto para el día a día como antes de afrontar un viaje.
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A pesar de que el 21 de diciembre es la fecha oficial en la que comienza el invierno, los termómetros ya han empezado a bajar. El frío, la lluvia, la nieve, e incluso el hielo, están en camino y serán una constante durante los próximos meses del año. Por ello, para evitar sorpresas, tanto en el día a día como si se va a emprender un viaje, QUADIS ofrece a continuación una serie de consejos para que el coche afronte el invierno en las mejores condiciones.

Además de comprobar el estado general del vehículo y asegurar que los cristales o la dirección funcionan correctamente, uno de los primeros puntos que se deben examinar de cara a la época invernal son los neumáticos. Si con el calor aumenta el riesgo de pinchazos o reventones, el frío hace que tengan menos flexibilidad, y con ello se puede producir una menor amortiguación y una pérdida de agarre al asfalto. Así, su revisión es clave para la seguridad, prestando especial atención a la presión, que viene indicada en el manual de mantenimiento de cada coche, y al dibujo, cuya profundidad, según marca la ley, no debe ser menor a los 1,6 mm, sin embargo, la recomendación que se hace desde QUADIS es que no estén por debajo de 3 mm.

Es importante recordar que la suma de lluvia y un mal estado de los neumáticos, puede dar lugar al temido aquaplaning, un riesgo que un neumático en buen estado ayudará a minimizar. Asimismo, una opción recomendable para todo el periodo invernal son los neumáticos de invierno, principalmente porque acortan la distancia de frenado en un 9% en comparación con los neumáticos convencionales. Éstos aportan una mayor seguridad por el compuesto con el que se fabrican, que facilita de manera significativa la adherencia en calzadas frías. También porque tienen una mayor capacidad de evacuación del agua, mejorando así la seguridad cuando llueve, y, además, en situaciones con nieve en la calzada, permiten prescindir de las cadenas.

La batería es otro aspecto fundamental, ya que las bajas temperaturas junto con la humedad dañan el sistema eléctrico, lo que puede provocar su descarga, y que por tanto el coche no arranque o le cueste mucho hacerlo. Esto afecta, sobre todo, a las baterías cuya vida supera los cuatro años. Al menor indicio de fallo, mejor cambiarla.

Verificar que el nivel del líquido refrigerante-anticongelante sea el adecuado, el que marca el fabricante, es otro aspecto importante. Principalmente porque en invierno protege el circuito de refrigeración, y hace que no se congele el agua del radiador.

También es conveniente verificar su color, que debe ser de un tono vivo. Si por el contrario presenta un color más oscuro, sucio o translúcido, esto indica una pérdida de su funcionalidad. Cuando se lleve a cabo la sustitución del líquido, es muy importante que se renueve en su totalidad, evitando así el mezclarlo con líquido que ya ha perdido sus prestaciones.

Al igual que el aire acondicionado en verano es sinónimo de confort, en invierno ocurre lo mismo con la calefacción. Precisamente por ello conviene asegurarse de su correcto funcionamiento realizando un repaso general al sistema de climatización o incluso una carga de gas refrigerante. De igual modo, es aconsejable no perder de vista el radiador de la calefacción y realizar un cambio de filtro cada 20.000 km.

Asimismo, en invierno las luces son indispensables debido a la reducción de las horas de luz natural y a que la niebla, la lluvia o la nieve son más frecuentes. En este sentido, para evitar situaciones indeseadas, el mejor proceder es revisar todas ellas y en todas sus posiciones, y no olvidarse de las antiniebla.

Otro aspecto a tener en cuenta son los frenos. Y es que en la época invernal, y más en concreto, con la lluvia o el hielo, la distancia de frenado se alarga. Esto hace que sea vital revisar las pastillas, los discos y el líquido del circuito de frenos.

En invierno, la visibilidad también es importante, y más cuando llueve o nieva. Por ello, son vitales los limpiaparabrisas, en concreto, que las escobillas delanteras y traseras funcionen correctamente y que se disponga de suficiente líquido limpiaparabrisas. Otra cuestión que parece menor, y que resulta muy útil si el coche duerme en la calle, es dejarlos levantados para que no se peguen al cristal y evitar así que con el frío se agrieten y se rompan, causando las molestas rallas en la luna que dificultan la visibilidad. Además, si el vehículo va a quedar parado durante varios días, una buena opción es cubrirlo con una lona que lo proteja.

El vehículo eléctrico

En lo que respecta al coche eléctrico, el frío hace mella en la autonomía al descargar más rápido las baterías. Y uno de los momentos en los que más se les exige es al calentar el vehículo. En el caso de que se disponga de asientos calefactables, un buen truco para ahorrar energía es encenderlos y poner la calefacción a menos potencia. De igual manera, precalentar el coche antes de ponerlo en marcha enchufándolo a un punto de carga, es otra alternativa recomendable. Y lo mismo con las baterías.

Una de las grandes ventajas de estos automóviles es el sistema de frenada regenerativa, pero no solo porque se recarga la batería cuando se suelta el acelerador, sino porque con mala climatología, se evitan los patinazos, al desacelerar el coche de una forma más suave.

También es importante controlar la presión de los neumáticos. Y es que en invierno, con climatología adversa, mejorará el agarre y hará que el consumo de las baterías sea menor. Por último, tanto en el día a día como si se va a emprender un viaje, es imprescindible tener localizados los puntos de recarga compatibles con el modelo del coche.

Mann+Hummel

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