AEGA felicita al Gobierno Vasco a través de un comunicado

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La Asociación de Empresarios de Automoción de Guipúzcoa se ha congratulado por las positivas y recientes medidas tomadas por el ejecutivo vasco.
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El secretario general de la influyente asociación del País Vasco ha reconocido los potenciales beneficios de esta nueva medida que desmarca a la comunidad autónoma como la primera en volver a practicar este tipo de políticas incentivadoras de vehículo nuevo que, además, no discriminan la tecnología de propulsión. A continuación, hemos reproducido, íntegramente, el comunicado firmado por el secretario general de AEGA, Juan Mª López Osa:

“Este sí es el camino”

Tras el anuncio de la Consejera de Industria del Gobierno Vasco Arantxa Tapia de la implantación de ayudas para la renovación de vehículos en el País Vasco,  AEGA, como patronal del sector de la venta y posventa de Automoción de Gipuzkoa, se congratula y felicita al Gobierno Vasco por la medida anunciada.

En reiteradas ocasiones la Asociación de Empresarios de Automoción de Gipuzkoa (AEGA) ha señalado que lo que no cabe en un entorno de cambio constante y ultra rápido es enviar mensajes como los lanzados desde el Ejecutivo central con una estigmatización de los carburantes fósiles y la amenaza de prohibiciones a diestro y a siniestro. Ese, justamente, NO es el camino. AEGA, tanto en reuniones informales, como en la reunión que mantuvo el pasado 4 de diciembre con la Consejera Arantxa Tapia, trasladó la preocupación del sector por el contenido del Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, denominado posteriormente “borrador de trabajo” por la Ministra de Transición Energética. En aquella reunión pusimos encima de la mesa los argumentos que, afortunadamente, recoge la medida del Gobierno Vasco.

La realidad es que los expertos consideran que para el decenio 2.040-2.050 se puede esperar que entre un tercio o un cuarenta por ciento de los vehículos que circulen por Europa sean básicamente eléctricos. En ese momento circularán por las carreteras europeas (no digamos nada de las del resto del mundo), entre un 60% y un 70% de vehículos que seguirán moviéndose con carburantes de origen fósil o derivados del petróleo para que se nos entienda.

Las reiteradas declaraciones de miembros del Ejecutivo central no han hecho otra cosa que generar incertidumbre en el consumidor, graves problemas a los fabricantes de vehículos (Volkswagen en Pamplona y Mercedes en Vitoria son dos ejemplos) y muy graves problemas a los fabricantes de equipos y componentes que trabajan para estos u otros fabricantes. Pero, además, han generado una paralización de decisiones de compra en el consumidor que un día sí y otro también preguntan en el taller, en el concesionario, en la gasolinera qué vehículo puedo comprar o qué es lo que tengo que hacer.

Las consecuencias económicas ya las hemos señalado: paralización de decisiones de compra y perjuicio económico para las empresas. El problema es que tras el perjuicio económico para las empresas vienen los problemas para muchas personas, que tienen nombre y apellidos, en forma de incertidumbre sobre el mantenimiento o no de sus puestos de trabajo y, desgraciadamente, en muchos casos, en forma de pérdida de sus empleos. En definitiva: pérdida de competitividad y empobrecimiento para todos.

Pero es que, además, tanto nosotros como otros agentes económicos y los medios de comunicación así lo han recogido, hemos señalado que el pretendido beneficio medioambiental no era tal. Desde que, como consecuencia de las reiteradas declaraciones del Gobierno Central, se produce el injustificable ataque contra los vehículos diésel (injustificable por su falta de rigor) lo que ocurre es que los niveles de CO2 han aumentado. Por lo tanto, no se estaba atacando la raíz del problema como todas las asociaciones de nuestro sector habíamos denunciado: el problema ni era ni es el diésel sino la antigüedad del parque de vehículos. En nuestro país tenemos un parque de más de veinticuatro millones de vehículos de los que más de catorce tienen diez o más años de edad. Son estos los vehículos más contaminantes y es ahí donde hay que actuar, como acertadamente hace ahora el Gobierno Vasco.

Lo hace, además, sobre tres ejes: realismo, seguridad y pragmatismo. Señala la senda que hay que seguir: neutralidad energética, seguridad para las empresas y libertad para el consumidor, tal y como se ha pedido por parte de fabricantes, vendedores, reparadores y operadores petrolíferos. Viene a reconocer que posiciones maximalistas como pretender que en 20 o 30 años todos los vehículos que circulen por nuestro país sean eléctricos es una utopía carente de todo realismo. Y, ¡por fin!, hay un Gobierno que reconoce que a lo largo de los próximos decenios van a coexistir diferentes tipologías de vehículos movidos con diferentes sistemas energéticos (vehículos movidos con gasolina o con gasóleo, híbridos, eléctricos, con gas, hidrógeno, etc.). En definitiva, seamos realistas: lo que se llama un mix energético y, para que la transición energética sea razonable y viable: NEUTRAL.

El plan del Gobierno Vasco permite al consumidor con las líneas avanzadas por la Consejera Arantxa Tapia ser libre para poder moverse y elegir. El camino de la prohibición no es, desde luego, ni el deseable ni el mejor. Por eso consideramos enormemente acertada la medida y felicitamos por tanto al Gobierno Vasco y a su Departamento de Industria por haber optado por esta vía que contribuirá, al menos en Euskadi, a rejuvenecer el parque, a mejorar el medio ambiente por la reducción de los niveles de anhídrido carbónico (CO2) y, gracias a la mayor eficiencia de los motores de los vehículos diésel más modernos, también a la disminución de los niveles de los óxidos de Nitrógeno (NOX). Reducción de incertidumbre, seguridad para el consumidor, para las empresas y para sus trabajadores.

Por último, como mensaje final dirigido al consumidor que se pregunta ¿qué vehículo compro? Una respuesta sencilla: el vehículo que mejor se adapte a sus necesidades, sea este de gasolina, gasóleo, híbrido, eléctrico o movido por gas. Diríjase, si aún le quedan dudas, a su taller de confianza, a su concesionario, a un profesional del sector y adquiera o cambie su vehículo por uno que se adapte a sus verdaderas necesidades.

Juan Mª López Osa
Secretario General

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