Nos ha dejado Antonio Rodríguez de AR Representaciones

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Esta es de las noticias que nunca quieres dar. Pero que es de ley publicar, por lo que supone de reconocimiento.

El pasado sábado nos dejaba, a los 66 años, Antonio Rodríguez, creador de AR Representaciones y fundador (junto a Carlos Perera, Paco Aznar, Olegario Magdalena, y Paco Hernández) de AEACA, la entidad que aglutinaba a los agentes comerciales creada hace más de 20 años.

Antonio no ha podido superar un terrible cáncer que hace unos meses se le diagnosticó, pese a su determinación, esfuerzo y su optimismo, que ya supuso superar un ictus que le tuvo más de un mes en la UCI, hace más de 10 años.

Antonio era un histórico del sector de las representaciones comerciales de la posventa del automóvil, donde se iniciaba (hace 45 años) siguiendo la estela de su padre, que trabajó en Bosch. Llevó en su cartera firmas como LuK, ZF, Brembo, Alkar, Henkel, Sogefi, Doga, Continental, creando su firma de representaciones, donde le acompañaba su esposa, Elisa, Juan Carlos Villar, a quien formó, y con quien desarrolló las marcas trabajando estrechamente, y Suso, entre su equipo de siempre asentado en Coruña.

Respetado y querido por todos, era un profesional de una solidez y una educación exquisitas, cordial y colaborador, trabajador infatigable y, por encima de todo, de una calidez humana fuera de todo rango. Le adorábamos, porque era cariñoso, sincero y divertido, y porque su disponibilidad profesional y su buen hacer estuvo siempre antes y más allá de lo que se esperaba de él, en todo momento, en lo que a nuestro trabajo se refiere.

Un hueco difícil de llevar.

De él, el presidente de AEACA, Paco Hernández, nos decía al darnos la triste noticia “Le conocí en el 92, cuando LuK creó la red comercial, cuando yo tenía 21 años; tenía una estrecha relación personal con él, le quería mucho porque es de esas personas que te calan. Era extremadamente educado, con una ganas de vivir y una determinación encomiables ante la adversidad. De un optimismo desbordante hasta el final. Un hombre de grandes convicciones, con gran sentido del deber y de la dignidad, que en estos tiempos no es tan corriente como debería ser. Respetadísimo en lo profesional por su impecable buen hacer. Le echaremos tremendamente de menos.”

Antonio descansa desde ayer en su amada ciudad, y desde aquí queremos dar nuestro pésame más sentido a los suyos, empezando por su esposa Elisa, a Juan Carlos, que fue lo más parecido a un hijo, y a todo el equipo.

Descanse en paz.

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