Ford Focus Titanium 1.0 Ecoboost 125CV Aut8: Solvencia sobre ruedas

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La cuarta generación del Ford Focus es una propuesta madura y eficiente para todos aquellos que busquen un compacto capaz y fiable.
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El compacto de tamaño medio de Ford ha sido y seguirá siendo uno de los modelos más exitosos que ha tenido la marca en el mercado europeo. Hace ya bastante años que los yankees apostaron por el downsizing con su tecnología Ecoboost, implantada en la práctica totalidad de sus modelos como se demuestra en el GT40. La gran relación calidad precio, los eficientes y modernos motores y un completo equipamiento son los principales argumentos de compra del Focus.

Cuando se produjo el cambio generacional del Focus, a finales del año pasado, Ford evolucionó el diseño del anterior consiguiendo unas líneas más fluidas, modernas y redondeadas. Sin realizar ninguna gran revolución y manteniendo su característica parrilla, esta necesaria actualización que recibió el coche, tanto por fuera como por dentro, sirvió para equipararle con los principales rivales de su segmento, sobre todo en calidad percibida en el interior.

El Focus que nos cedieron venía equipado con un sorprendente tricilíndrico turboalimentado capaz de rendir unos suficientes 125 CV. Asociada al propulsor, encontramos una moderna, refinada y eficiente transmisión automática de convertidor de par con ocho relaciones. El funcionamiento del conjunto es muy bueno y no esconde, en ningún momento, su sesgo hacia el confort y la suavidad. El motor es capaz de mover con soltura al coche, aunque para hacerlo con brío, se requiere abusar bastante del pie derecho. Lo mismo ocurre con el consumo. Si se circula suave, los valores son muy buenos. En el momento en el que se requiera un poco de alegría, parece consumir más que un coche con el doble de cilindrada. La justa cifra de par de estos propulsores, de poca cilindrada sobrealimentados, provocan que el conductor les pida un enorme esfuerzo cada vez que se quiera realizar un adelantamiento u otro movimiento dinámico.

La unidad de la que dispusimos contaba con el acabado Titanium, uno de los más completos solo superado por los ST-Line y los Vignale. El constructor americano ha mejorado los interiores incorporando plásticos de mejor calidad, mejores ajustes y un diseño puesto al día. Las cotas interiores también han mejorado para situar al Focus como una de las alternativas más cómodas y espaciosas para sus ocupantes. Llama la atención el selector rotatorio que sirve para controlar la caja de cambios y se combina con las prácticas y deportivas levas fijas detrás del volante.

En el apartado tecnológico, Ford no ha dejado nada en el tintero y ha decidido dotar a uno de sus modelos estrellas con todo el arsenal de sistemas de asistencia a la conducción, de entretenimiento y de seguridad pasiva. El sistema de entretenimiento Sync tiene un funcionamiento intuitivo y fluido y admite tanto Android Auto como Apple Car. Como novedad en este modelo, el Focus ahora puede incorporar un cargador inalámbrico y la proyección de información sobre una lámina de plástico.

En cuanto a la asistencia al conductor, el nuevo Focus cuenta con, prácticamente, todos los sistemas que se nos puedan ocurrir. De este modo, el compacto incorpora un programador de velocidad activo con función de parada y arranque y de centrado en el carril, un sistema de detección de vehículos en el ángulo muerto, el aviso de tráfico cruzado al circular marcha atrás y un sistema de frenada de emergencia con detección de peatones y ciclistas, entre los más destacables.

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