Metalcaucho, solidaria

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La empresa barcelonesa, por vocación digital y concienciación medioambiental, minimiza el consumo de papel y tóner, y organiza una campaña de donación de sangre entre sus empleados.
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Metalcaucho, proveedor líder europeo de recambios de postventa en caucho y metal para el sector del automóvil, sigue apostando por la revolución ESG y fomentando la solidaridad entre sus empleados. Así, durante este año 2019 desde Metalcaucho han tomado una decisión de calado, dejar prácticamente de imprimir albaranes y facturas para minimizar el uso de papel y tóner. No tanto por ahorrar costes, sino por una vocación digital y una concienciación medioambiental.

Por otra parte, el pasado 12 de diciembre organizaron una jornada muy especial, un día de solidaridad donando sangre. Para ello vino una unidad móvil del Banc de Sang i Teixits que estuvo atendiendo durante toda la mañana a un nutrido grupo de trabajadores que quiso formar parte de esta iniciativa, para aportar a los más necesitados de nuestra sociedad contribuciones positivas.

La revolución ESG, término acuñado en el Foro Económico Mundial de Davos de 2018, trata de transmitir la relevancia y magnitud que supone incorporar los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en los procesos de resolución vinculadas a inversiones. Es un

fenómeno imparable, revolucionario y rentable, financiera y socialmente, y Metalcaucho quiere formar parte de él.

Por todo ello, Metalcaucho aporta su granito de arena en el cuidado del medioambiente, y le ha llevado a prácticamente dejar de imprimir albaranes y facturas, a excepción de ciertos países en los que son necesarios para el despacho de aduanas. La mercancía sale de sus almacenes con packing list como documentación, y las facturas solo se envían por email. Además, tampoco se imprimen los pedidos para los trabajadores de almacén, ya que todo el sistema funciona por radiofrecuencia. La tecnología como herramienta para ayudar al cuidado del planeta.

Esta decisión supone un ahorro considerable de papel, aproximadamente unos 1.000 folios diarios, lo que se traduce anualmente en una cantidad equivalente a 30 árboles, que serían los necesarios para la fabricación de tanto papel. Al evitar imprimir tanto papel también se reduce el consumo de tinta, prácticamente unos 30 tóners anuales. Recordamos que estos cartuchos para impresoras y fotocopiadoras contienen componentes tóxicos y peligrosos para el medio ambiente.

DRO 2019

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