Bentley Flying Spur 2020: Exquisitas prestaciones

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La unidad cedida por Bentley Barcelona de Cars Gallery, iba equipada con el completo paquete de equipamiento “First Edition” y un W16 de seis litros de cubicaje, dos turbos y más de 600 CV.
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El lujo y la deportividad son el binomio de elementos que Bentley lleva al extremo con este espectacular modelo llamado Flying Spur. La tercera generación de esta berlina, de 5,30 metros, es una auténtica escultura sobre ruedas que toma prestadas las líneas maestras marcadas por el Continental GT. Su esbelta y musculosa silueta desemboca en una trasera elegante y proporcionada.

Ponerse a los mandos de un vehículo así es como entrar en un universo paralelo al del resto de mortales. Mires donde mires, la piel y la madera recubren absolutamente todas las superficies que puedes ver y tocar. Estéticamente hablando, esta es una berlina irreprochable. Desde la pequeña estatua Flying B escamoteable del morro, hasta la doble salida de escape ovalada, todos los detalles han sido cuidadosamente pensados.

El interior de un vehículo de estas características ofrece un grado de terminaciones sencillamente exquisito. El Flying Spur tiene de todo y, si no lo tiene, se podrá encontrar en su larga y prohibitiva lista de opciones. El salpicadero está capitaneado por una enorme pantalla de 12,3 pulgadas. Sin embargo, los más puristas podrán escoger entre la alta definición de la pantalla o un precioso tablero con tres relojes analógicos pulsando un botón. La unidad cedida, equipada con el paquete “First Edition”, montaba el exclusivo equipo de audio Naim con, atención, 19 altavoces y 2.200 W de potencia.

Las cuatro butacas del Bentley son extremadamente cómodas y, además, incorporan calefacción, ventilación y funciones de masaje. El nivel de personalización de este coche es prácticamente ilimitado. De entrada, la marca inglesa ofrece 17 colores para la carrocería exterior, 15 tapicerías diferentes y un catálogo entero de maderas. Adicionalmente y a través del departamento Mulliner, es posible escoger el espectro de colores que más nos gusten.

El corazón de esta bestia es el conocido 6.0 W12 biturbo de la marca, capaz de rendir unos impresionantes 635 CV y 900 Nm de par. Casi nada. Toda esa potencia es suficiente para lanzar las dos toneladas y media de peso a los 100 km/h en unos fulgurantes 3,8 segundos. No sabemos cuantos meses de prisión te podrían caer si la DGT te “caza” en autopista circulando a su máxima velocidad, de 333 km/h, pero mejor no descubrirlo. Sorprendentemente, el afinado chasis, la suspensión neumática y el sistema de dirección de las cuatro ruedas convierten a este elefante en un coche relativamente ágil y aplomado al que no le importará enfrentarse a una carretera revirada. Eso sí, sus dimensiones te forzarán a afinar para no salirte en exceso del carril.

Sin embargo, el hábitat natural del Flying Spur es la autopista. Ahí es donde el descomunal poderío del propulsor, unas suspensiones capaces de absorber cualquier irregularidad y una insonorización muy lograda hacen de este coche el mejor aliado para recorrer grandes distancias. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad y, esta, recae en unos sobredimensionados discos de frenos delanteros de 420 milímetros que ofrecen una mordiente y eficacia abrumadoras.

Todo este dispendio de tecnología, materiales de alta calidad y exclusividad se traduce en un precio de partida de un cuarto de millón de euros. Una cantidad fuera del alcance de la mayoría y que lo equipara a unos pocos coches que juegan en esta elitista división. ¿Es un precio justificado? ¿Vale la pena? Dilemas éticos y morales a parte, si buscas una berlina de altas prestaciones para dar la vuelta al mundo, ir al club de polo o a comprar el pan, la respuesta es un rotundo sí.  

Valeo

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